El ciclo de Ariel Martos en San Martín de Tucumán terminó envuelto en un combo que excedió lo futbolístico: resultados en baja, falta de identidad y un episodio de violencia que aceleró una decisión que ya se venía gestando. El 27 de julio de 2025, a días de un cruce importantísimo ante River por Copa Argentina, el entrenador acordó su salida con la dirigencia en una reunión realizada al mediodía, entendiendo que la situación no daba para más.

Desde lo numérico, su gestión mostró una base competitiva. Martos dirigió 25 partidos, con un saldo de 11 victorias, 9 empates y 5 derrotas, cifras que lo mantuvieron durante buena parte del torneo en zona de protagonismo. Incluso, el equipo nunca se despegó de los puestos de arriba, lo que en otro contexto podría haberle dado mayor respaldo.

Sin embargo, el rendimiento evidenció altibajos marcados. San Martín fue un equipo más confiable fuera de casa que en La Ciudadela, donde le costó imponer condiciones. Esa irregularidad, sumada a los constantes cambios de esquemas y nombres, fue debilitando la estructura futbolística y generando cuestionamientos crecientes.

LÍDER. Martos durante su ciclo como director técnico de San Martín.

El inicio del ciclo había generado expectativas. Ariel Martos debutó el 8 de febrero de 2025 con un empate 0-0 frente a Almagro, en un partido que marcó el punto de partida de un proceso que prometía orden y conocimiento del club. Sin embargo, con el correr de las fechas, esa idea nunca terminó de consolidarse en el campo de juego.

El equipo logró sostener cierta regularidad en los resultados, pero nunca terminó de consolidar una identidad de juego definida. Hubo pasajes de solidez, especialmente fuera de casa, aunque también tramos de dudas en los que el funcionamiento se diluía y los cambios constantes impedían afianzar una idea. Ese recorrido, con picos y caídas, fue desgastando progresivamente el ciclo hasta desembocar en su salida.

El tramo final fue determinante. El equipo sumó apenas cuatro de los últimos 15 puntos en juego y mostró una clara pérdida de funcionamiento. La derrota 2-0 ante Gimnasia y Tiro, en Salta, el 26 de julio de 2025, terminó siendo el último partido del ciclo y la síntesis de un equipo sin respuestas.

Pero el punto de quiebre definitivo se produjo fuera de la cancha. En la madrugada posterior a ese partido, un grupo de hinchas protagonizó destrozos en las inmediaciones del estadio y atacó la vivienda de la madre del entrenador. El hecho impactó profundamente en Martos y terminó de inclinar la balanza hacia su salida.

Así, más allá de los números, que reflejan una campaña aceptable, el desgaste interno, la falta de una identidad clara y el clima externo terminaron por cerrar un ciclo que nunca logró afirmarse del todo. En San Martín, quedó la sensación de que los resultados sostuvieron más de lo que el funcionamiento permitió.